MILEI, UN PRESIDENTE OBSENO Y VIOLENTO
- Por Dante Mario Cavallini

- Aug 27, 2025
- 3 min read
Durante su primer año de mandato, el presidente de Argentina Javier Milei concedió 58 entrevistas largas a medios de comunicación y pronunció 84 discursos oficiales, totalizando 89 horas de audio y video, según una encuesta de La Nación.
“corruptos”, “miserables”, “resentidos”, “sátrapas”, “mentirosos”, “esbirros” y “farsantes”, “degenerados fiscales”, “mandriles” (culos sangrantes), “sapos repugnantes”, “hijos de mil putas”, “corruptos insaciables”, “les rompimos el culo”, “cagadores de mierda”, “cucarachas”, “cucas” y muchas deformaciones de nombres y apellidos de sus adversarios, casi siempre vinculados a términos sexuales descalificadores. Más despóticos conceptos descalificadores a jubilados, como “Viejos meados y cagados, que quieren más. Terroristas de los setenta”. Ataques desmesurados a periodistas, que deberían, según el presidente, “quemarlos vivo”, Adjetivanización descalificadora a discapacitados, “Que culpa tengo yo o el estado, que ellos sean discapacitados” y hasta destrozar públicamente a un niño Autista, por considerarlo “rival político y Enfermo K” negándose a borrar de sus mensajes tal descalificación, “amparándose” en ”La Libre Expresión”
Tras mapear todos los discursos de Milei durante este periodo, el periódico argentino utilizó inteligencia artificial para transcribir y analizar las 739.000 palabras e identificar patrones en el lenguaje del político: desde insultos a la oposición, al Estado y a la prensa, hasta frases que repite habitualmente. El resultado fue el reportaje especial “Así nos habló Milei: 9 trucos del relato libertario para construir un nuevo sentido común”.

“Milei llegó a la presidencia sin partido político, con muy poco poder institucional y sin historia política”, explicó Martín Rodríguez Yebra, editor ejecutivo y columnista de La Nación quien firmó el artículo, a LatAm Journalism Review (LJR). “Su poder residía particularmente en sus palabras. Es un líder muy centrado en la comunicación, y consideramos fundamental desentrañar las características de su discurso: qué lo hace tan único, cuáles son sus trucos más comunes, cómo busca construir una épica que le permita superar sus debilidades políticas. Por eso, comenzamos a recopilar todos sus discursos y entrevistas. Queríamos realizar un análisis basado en datos objetivos y cuantificables”.
Hallazgos del discurso presidencial
El artículo identificó nueve características principales del discurso de Milei, entre ellas el uso frecuente de insultos —se encontraron más de 4.000 expresiones despectivas en 130 discursos y entrevistas—, la construcción de la imagen de un salvador en una catástrofe heredada y el uso recurrente de la hipérbole.

“Lo más sorprendente es la cantidad de insultos y ataques contra sus rivales, la prensa y figuras públicas que, si bien no son sus enemigos, han expresado posturas diferentes a las suyas”, dijo Rodríguez Yebra. “Sabíamos que esto era común, pero no sabíamos que podríamos identificar más de 4.000 ataques de este tipo en tan solo un año”.
El trabajo también analizó los ataques sistemáticos de Milei a la prensa. Según el análisis del periódico argentino, se registraron 410 menciones despectivas al periodismo en 69 discursos y entrevistas.
“Mentiroso” fue la palabra más mencionada en el ranking de descalificaciones utilizadas contra el periodismo, según el reportaje.
El artículo también afirma que, a lo largo de un año, el presidente descalificó a más de 60 periodistas con términos ofensivos en un ejercicio diario en el que bombardeaba a la gente con expresiones obsenas, descalificadoras y violentas.
“Desde el principio quedó claro que el ataque sistemático a la prensa era una de las características esenciales del discurso de Milei”, dijo Rodríguez Yebra. “Nunca antes un presidente en Argentina había sido tan agresivo verbalmente con los medios. Nuestro objetivo era determinar patrones para comprender este comportamiento: qué tipo de palabras usa, cuándo es más agresivo y ante qué temas reacciona con mayor agresividad. Creo que el análisis nos permite comprender mejor que se trata de una estrategia, activada en ciertos momentos de necesidad política, y no de una simple reacción espontánea”.





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